Cada uno de nosotros somos parte de la historia. De nuestra historia como Comunidad, como Pueblo, como Nación. Conocer nuestros orígenes, nuestros fracasos, nuestras derrotas, nuestros triunfos y nuestras glorias nos hace saber hacia donde debemos caminar y que dirección debemos tomar.
Dentro del marco del bicentenario, tenemos que aprender a valorar las buenas obras de nuestros antepasados, como así también la de nuestros contemporáneos y apostar a un futuro mejor. Tomar, cada uno desde nuestro lugar, una postura positiva que tiendan al bien común y a la construcción de nuestra identidad y de nuestra sociedad.
Desde el lugar que ocupamos, dentro de la sociedad, queremos apoyar a las escuelas rurales del norte argentino. Sabemos por experiencia propia, por el día a día que realmente estos establecimientos se convierten en centros muy importantes para los niños del norte.
Nuestro Objetivo:
Colaborar como Empresa con el plan educativo de las escuelas. Ser partícipes indirectos, promover el sentido de valor de nuestra historia como Nación a través de la provisión de símbolos patrios.
Se han entregado banderas a cada una de las escuelas de las 6 comunidades. Las escuelas se convierten realmente en lugares de contención, ya que reciben atención, cariño, bienestar y educación.
En este sentido tenemos la fuerte convicción de que es necesario colaborar con los establecimientos, en la medida de nuestras posibilidades.
|
Un poco Historia de … nuestra bandera Nacional:
El 27 de febrero de 1812, Belgrano estableció dos baterías de artillería en ambas orillas del río Paraná, próximas a la entonces pequeña población conocida como Villa del Rosario (la actual ciudad de Rosario). En esa misma fecha, hacia las 18:30 hs, y en solemne ceremonia, Belgrano dispuso que sea por primera vez enarbolada una bandera de su creación (se presume que de dos franjas horizontales, blanca la superior y celeste la inferior). La tradición señala que esa primera bandera izada por Belgrano fue confeccionada por una vecina de Rosario: María Catalina Echevarría de Vidal, y quien tuvo el honor de izar la enseña fue un civil, Cosme Maciel, también vecino de Rosario. En esta ciudad se encuentra el Monumento Histórico Nacional a la Bandera asentado en el Parque Nacional a la Bandera.
El Gobierno Nacional el 3 de marzo de 1812 prohibió al general Belgrano utilizarla, por razones de política internacional, ordenándole que la ocultara disimuladamente y que la reemplazase por la usada en la Fortaleza de Buenos Aires (la rojigualda). Como Belgrano partió hacia el norte para hacerse cargo del Ejército del Norte, no tomó conocimiento de la orden de desechar la bandera. Luego de avanzar a San Salvador de Jujuy, el 25 de mayo de 1812 celebró el segundo aniversario de la Revolución de Mayo con un Te Deum en la iglesia matriz, durante el cual el canónigo Juan Ignacio Gorriti la bendijo.
El 24 de julio la entregó al Cabildo de Jujuy. El triunfo lo obtuvo él mismo el 24 de septiembre de 1812 en la Batalla de Tucumán.
En enero de 1813 Belgrano volvió a confeccionar otra bandera, lo cual fue aceptado por la Asamblea del Año XIII al iniciar sus deliberaciones el 31 de enero de 1813, siempre y cuando fuera sólo usada como bandera del Ejército del Norte, y no del estado.
El 13 de febrero de 1813 después de cruzar el río Pasaje (desde entonces llamado también Juramento), el Ejército del Norte juró obediencia a la Asamblea del Año XIII mientras el Barón de Holmberg sostenía una bandera celeste y blanca.
El 20 de febrero de 1813 se libró la Batalla de Salta, en la cual Belgrano logró un triunfo completo. Esta es la primera batalla que fue presidida por la bandera celeste y blanca, como bandera del Ejército del Norte. Fue usada durante la Segunda expedición auxiliadora al Alto Perú hasta la Batalla de Ayohuma el 13 de noviembre de 1813.
La bandera fue adoptada oficialmente como símbolo de las Provincias Unidas del Río de la Plata el 20 de julio o 25 de julio de 1816 por el Congreso General Constituyente de San Miguel de Tucumán. Es el mismo Congreso que había proclamado el 9 de julio de 1816 la Independencia argentina. En dicho Congreso participaron diputados que representaron a Tarija y otras zonas al norte de Argentina, actual Bolivia. En esa sesión se confirmó el uso de la bandera creada por Manuel Belgrano como la única bandera de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Esta bandera es la que la República Agentina recibió en herencia.
La primera bandera argentina constaba de un cuadro celeste cosido a un cuadro blanco de igual tamaño (las medidas son imprecisas, pues estas banderas eran elaboradas por militares en servicio en circunstancias a veces adversas que no permitían tomar tanto tiempo en la elaboración de un distintivo). Se cambió paulatinamente al diseño de fajas horizontales debido a que en ocasiones las banderas eran de tamaños desproporcionados y debían izarse de formas distintas. La bandera menor citada está dividida en tres franjas horizontales de igual tamaño, de color celeste la superior e inferior, color blanco la central y un sol en la mitad de la franja blanca.
La jura de la bandera se toma por muchos como una bendición hacia la misma, este suceso tuvo lugar el 25 de Mayo de 1812 en Jujuy; se dice que más que jurar lealtad a la bandera se bendijo para que proteja a los soldados del ejército. Manuel Belgrano, hizo formar a su hombres, enarboló la bandera y mirándolos les dijo “Hasta este punto hemos tenido la gloria de vestir los símbolos nacionales que nuestro Gobierno ha designado; para defenderlo, nuestras armas aumentarán las suyas, juremos vencer a nuestros enemigos, exteriores e interiores; haciendo de América del sur el templo de la Independencia, de la libertad y de la unión. En fe de que así suceda, juradlo y decid conmigo “viva la patria”. Una vez concluido el discurso de Manuel Belgrano se dio por terminada la jura de la bandera patria, la misma que hoy se realiza en cada colegio de esta nación.
Este evento ha marcado profundamente el alma de los argentinos, no todos los países llevaban a cabo este procedimiento de lealtad y fidelidad hacia su patria, es por esto, que hasta el día de hoy, se conoce a los argentinos como fervientes amantes y defensores de su nación.
"...bueno será que se comience a enseñar la historia como un sistema de investigación: como un conjunto de métodos cuya finalidad principal es la de ayudar a los hombres a que, a través del desciframiento de su pasado, comprendan las razones que explican su situación presente y las perspectivas de que deben partir en la elaboración de su futuro. Una historia-herramienta, que enriquece la capacidad de comprensión y de crítica, supone una participación activa de todos cuantos se interesan por ella..." (Pa.9) (2) Josep Fontana
|